El Museo Escolar de Puçol, el legado del campo y sus oficios a las generaciones más jóvenes

El Museo Escolar de Puçol, el legado del campo y sus oficios a las generaciones más jóvenes

AVANZA EN RURAL – PROYECTO PARA LA PROMOCIÓN DE LA ECONOMÍA SOSTENIBLE

Los vecinos y vecinas de la pedanía y los escolares sienten el centro museístico como algo propio que protege las costumbres de la zona

Entrada del Museo Escolar de Puçol

El Museo Escolar de Puçol nace a finales de los sesenta para integrar el aprendizaje de los oficios y tradiciones del Campo de Elche.

Los habitantes de la pedanía han estado siempre involucrados en la propuesta y, junto a la participación de los escolares, han hecho que el museo se convierta en una innovadora propuesta educativa.

Desde 2009 es un centro de Buenas Prácticas y Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Hablamos con su director, Rafael Martínez.

Elementos agrícolas expuestos en el Museo de Puçol

PREGUNTA: Rafael, para quien no os conozca, ¿qué es el Museo Escolar de Puçol?

RESPUESTA: El Museo Escolar de Puçol es el resultado de un proyecto educativo. Para buscar su origen tenemos que remontarnos a finales de los sesenta, cuando llegó a la pedanía el maestro Fernando García Fontanet, una figura muy querida aquí.

En ese momento se estaba viviendo un gran cambio, la sociedad transitaba hacia lo industrial y los niños y niñas empezaban a desconocer qué era lo que se hacía en el campo. Por ejemplo, para lo que antes se necesitaban dos mulas ahora bastaba con un tractor. Eso despertó el interés del maestro, que vio primordial que los alumnos y alumnas conocieran sus orígenes.

Recoger utensilios que hasta hace poco habían usado las personas mayores en el campo fue lo primero que hizo Fernando García Fontanet. El maestro, junto a los niños y niñas de la escuela, empezó a diseñar unos trabajos educativos que involucraban a las familias, ya que estas tenían la importante misión de explicar para qué servían los objetos y mostrarles cómo se utilizaban. Luego los chavales hacían redacciones y traían a clase la pieza en cuestión. Sin darse cuenta dieron con otra manera de estudiar más participativa y didáctica.

ODS 8.9: El Museo de Puçol nace del sentimiento de nostalgia por una época pasada. Se hizo necesario conservar la memoria sin dar la espalda al progreso.

P: En vuestra web habláis de que se trata de un museo abierto y participativo.

R: El de Puçol es un museo vivo que está abierto a actividades y celebraciones tradicionales. Aquí se organiza el concurso de repostería artesanal y el de los ‘mayos’ (semillas que germinan a la oscuridad y que dan lugar a plantas blancas). Además, en las fiestas patronales de Puçol, y con motivo de la Romería del Ángel, abrimos las puertas para el ‘dinar de cabasset’; igual que el día de la cabalgata, cuando recibimos a los Reyes Magos que entregan aquí los juguetes a los niños y niñas de Puçol y de las pedanías de Algoda y Matola. En realidad hay muchos actos populares que se desarrollan en el museo, y que ha pasado a formar parte de la geografía emocional del lugar.

Antigua imprenta cedida al Museo

P: Sois un ejemplo de turismo sostenible ¿en qué se traduce en vuestro caso?

R: Este es un lugar entrañable a donde se puede llegar por las carreteras que discurren por un entorno magnífico, sin contaminar. Estamos cerca de las Salinas de Santa Pola, del parque del Hondo, hay rutas senderistas, para bicicletas…

Por otro lado, la propia idiosincrasia del museo es sostenible en sí misma. Existe esa vinculación de la gente que lo hace posible porque traen sus cosas. Además, la parte museística es muy visual y los mismos vecinos y vecinas son los maestros. Aquí no hay pantallas táctiles ni zonas en penumbra, todo es muy vintage y tocable. Eso se agradece ante otros recursos más contemporáneos.

Por último no somos un lugar masificado y nuestra propuesta es combinable con otras actividades de la zona, como un paseo por los parajes naturales o experiencias gastronómicas sin tener que hacer grandes desplazamientos.

ODS 8.9: Aspectos como la cercanía, proximidad, calidez y el paisaje forman parte de los valores del museo

P: ¿Vuestra visión museística ha supuesto la creación de nuevos puestos de trabajo con perfiles específicos?

R: Hay que tener en cuenta que aquí también está establecido el Colegio Público N.º 49 de infantil y primaria. Entre personal del museo y profesorado, en las instalaciones trabajamos unas veinte personas. Esto empezó como el proyecto de un maestro y en la actualidad hay técnicos de museo y personal cualificado que no existirían sin el Museo de Puçol.

P: En el año 2009 vuestro proyecto pasa a formar parte de la UNESCO, que destaca al Museo de Puçol como un centro de Buenas Prácticas y Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, ¿qué supone esto para vosotros?

R: Tener un reconocimiento de la Unesco, que es la organización que protege la conservación del patrimonio a nivel mundial, sin duda es un gran aval. Yo no soy muy consciente de ello, porque mi trabajo es muy vocacional y el día a día me sumerge en una vorágine, pero evidentemente nos sentimos muy agradecidos y somos conscientes de la gran responsabilidad que conlleva.

ODS 8: Dentro del museo hay una escuela. El espacio está dedicado a la recuperación de oficios y costumbres del Campo de Elche y en 2009 pasó a formar parte del Patrimonio de la Unesco

P: ¿Qué hace tan especial a este museo?

R: El museo es un lugar modesto con un presupuesto modesto y al mismo tiempo es un sitio cum laude de lo que debe ser un museo. Muy vivo, muy abierto, muy poliédrico, que funciona diferente a otros museos. Aquí modificar una exposición no es fácil, necesita una buena justificación porque la gente quiere ver las cositas de su abuelo, objetos del s. XIX y XX que hace unas décadas estaban funcionando y que eran útiles. Desde luego valoramos mucho la generosidad de la gente que nos traiga unos alicates, una azada o una hoz que usó su abuelo o abuela.

Elementos de una antigua tienda de fotografía cedidos al Museo

P: Parece que hay una eclosión de lo rural, ¿cuántos visitantes tenéis al año?

R: Es cierto que ahora hay una efervescencia de lo rural, la gente quiere salir de las ciudades y ahí estamos nosotros. Trabajamos las redes sociales y eso nos hace llegar más gente, aunque es verdad también que cuesta traerla hasta aquí. Este año esperamos superar nuestras mejores cifras pre Covid, cuando en 2019 recibimos más de 10.000 visitantes.

P: ¿Cómo conocisteis la iniciativa del GAL Sur de Alicante?

R: Hay una relación personal con Pascual Serrano y Marga Guilló, dos grandes defensores y colaboradores del museo. Cuando salen las convocatorias de ayudas en seguida vemos si tenemos cabida en alguna de ellas, nos avisan y ayudan en todo lo que necesitamos.

Es importante tener esa guía, también para otras actividades que se quieran poner en marcha. La tutela que hacen sobre diferentes proyectos es vital.

P: ¿Dónde veis el museo a largo plazo?

R: Seguimos con la conservación de los objetos, la difusión de la cultura popular de Elche, la docencia y la investigación.

El museo colabora con diferentes universidades en proyectos de investigación, también asistimos a Congresos y eventos del sector. Esto funciona de una manera coordinada: es necesario investigar lo que tenemos en conservación para darle luego la difusión de una forma educativa y pedagógica, es aquí donde entra la parte lúdica de las visitas y los talleres, que es la parte final de todo lo que se hace de manera interna.

P: ¿El museo ha influido para que la gente se quede a vivir en Puçol?

R: El hecho de que Les Escoles de Puçol sigan en funcionamiento con apenas 55 alumnos, cuando en todo el campo de Elche han cerrado, permite que las familias puedan llevar a sus hijos al cole sin tener que hacer trayectos largos. Esto seguro que influye. Además, al funcionar como centro cívico, aquí se hacen actividades como gimnasia o música también ayuda a que las personas no se desplacen tanto y hagan vida en la pedanía.